Fotograma de la miniserie documental Rafa. Imagen: Netflix.

Un Vínculo Complicado entre Tenis y Documental

Aunque el tenis y el mundo audiovisual son dos pilares fundamentales en mi vida, siempre he evitado su intersección. La razón principal es que muchos documentales sobre este deporte tienden a ser decepcionantes, menospreciando la esencia de ambos campos. Ejemplos como Break Point y el eulogioso Carlos Alcaraz: A mi manera son sólo algunas de las producciones que me han hecho dudar. Las ficciones, como el biopic El método Williams y el mediocre Borg McEnroe. La película, corroboran que el matrimonio entre deporte y cine rara vez resulta armónico. Además, quienes asignan los títulos parecen estar desconectados de la realidad.

La Tentación de ‘Rafa’

Me resistí al encanto persuasivo de esta serie, acostumbrado como crítico a promesas vacías, pero finalmente sucumbí gracias a mi hijo, un joven tenista, quien insistió en que viéramos juntos Rafa. Además, la nominación del documental a los premios Emmy en la categoría de mejor serie documental captó mi interés. No obstante, amigos del mundo del tenis ya me habían advertido de su tono, que no prometía risas.

Coherencia y Conflitos en los Primeros Episodios

Confieso que los tres primeros episodios me provocaron un fuerte descontento. Es una cosa valorar la cultura del esfuerzo y el sufrimiento, mantra bien conocido de Nadal y su equipo, pero otra es sentir que asistimos a un ritual calvinista donde el protagonista apenas aparece delineado.

A lo largo de cuatro episodios, la narrativa juega con saltos temporales efectivos que contrastan el pasado y el presente, revelando los sacrificios, la química —literal— y la poesía que envuelven la trayectoria de Nadal. Una poesía romántica, sombría, donde el optimismo brilla por su ausencia. Ver Rafa puede hacerte reconsiderar tu elección de raqueta, llevándote al mundo del pickleball, o incluso del pádel.

Relaciones Familiares y un Contenido Melancólico

La visión del mundo de Nadal se percibe como sombría, una sensación que parece contagiar a los creadores. La presencia de su padre, Sebastián, actúa como un recordatorio continuo de una presión que trasciende el mero deporte. La dinámica con su tío Toni, marcada por tensiones familiares y el ego, añade capas de complejidad a la narrativa.

Técnica y Narrativa: Un Gran Artefacto

Desde un punto de vista técnico, Rafa es impecable: bien filmado y editado con un material visual variado que mantiene una armonía cromática. La narrativa, aunque repetitiva, logra ser efectiva al dar vida a los recuerdos de un Nadal emergente y su evolución como figura pública.

Una Mirada Humanista que Falta

Sin embargo, se echa de menos una perspectiva más humanística. La producción sugiere una tela tejida con éxitos, pero carece de luz y autenticidad. Las entrevistas y la música evocan una atmósfera cargante, reminiscentes de una casa familiar llena de pesadez y nostalgia.

La Paradoja de Rafael Nadal

Rafael Nadal cumple con todos los estereotipos de éxito que nuestra sociedad ha promulgado: riqueza, una familia devota que lo rodea y la adoración de millones. Sin embargo, tras visionar el documental, surge la inquietante certeza de que ser Nadal no es un ideal al que aspirar. Curiosamente, el tema del tenis apenas se explora, todo lo que se aborda es puramente táctico.

La Revelación del Cuarto Episodio

Todo cambia en el cuarto y último capítulo, titulado Sin miedo. Las palabras de su esposa, María Francisca, calan hondo: «La frase no es ‘me voy a retirar’, sino ‘me tengo que retirar’». Aquí es donde el documental revela su verdadero propósito: el inexorable paso del tiempo.

Un Epílogo Esperanzador

Con esto, nos liberamos del tono lúgubre y emerge una perspectiva más esperanzadora, reminiscentes de las grandes odas cinematográficas. Este epílogo destaca por equilibrar epicidad y locura personal, creando un diálogo con el gran Quijote de España, cuyas historias, a su vez, también comparten un final que cierra el ciclo de la vida.

Con todo, este hermoso desenlace es un recordatorio de que el legado de Nadal, tanto en tenis como en vida, merece ser apreciado más allá del sufrimiento y la presión.

Y con eso me «vale».

A %d blogueros les gusta esto: