
La Risa: Un Camino Hacia la Libertad
La risa es un fenómeno admirado y venerado. Su esencia se glorifica como el máximo símbolo de libertad, capaz de enriquecer nuestro mundo y afinar nuestra identidad. La célebre escritora antillana Maryse Condé, originaria de Guadalupe, reflexiona sobre este tema con profundidad: «La risa es el primer paso hacia la libertad. Lo primero es reír. Nos reímos, somos libres y podemos combatir.» Desde esta perspectiva, Condé presenta la risa como un arma en la lucha por la emancipación.
Un Rostro Dual
No obstante, la risa también presenta una realidad dislocada; su esplendor puede transformarse en tragedia. Existen risas que resuenan en la locura, como la risa de Leopoldo María Panero, donde la descomposición del sentido se vuelve evidente.
La Sonrisa: Un Engaño Sutil
La sonrisa, aunque parece más contenido y civilizado, no está exenta de un insidioso potencial: puede convertirse en un velo de hipocresía. Observe las sonrisas de los líderes más crueles del mundo, que, bajo una fachada de amabilidad, ocultan intenciones de extrema maldad.

La Risa en la Vanguardia Postista
En los movimientos vanguardistas, la risa se erige como un elemento preferido sobre la sonrisa, simbolizando un alarido de proclamación. Para el grupo español conocido como Postismo, la risa se convierte en un motor estético. No se trata de una risa vacía y discordante, sino una expresión impregnada de humor, resaltando la necesidad de matizar. El poeta Carlos Edmundo de Ory describe el postismo como una corriente que, aunque alegre, se asemeja a una risa zen.
Propuestas de Risa y Autenticidad
Otros postistas, como Ángel Crespo y Gabino-Alejandro Carriedo, también abordan el tema de la risa en sus manifiestos, exagerando su tono con audacia. En «La escoba», un texto que inaugura la revista El Pájaro de paja en diciembre de 1950, afirman:
«Trataremos de reír, no de sonreír. La sonrisa no nos gusta; preferimos reírnos a mandíbula batiente, aunque haya que estremecerse hasta la médula. Las cosas de la vida y la otra vida son fundamentalmente serias, pero también hacen reír. Debemos mirar la vida con desparpajo y hasta con cierto aire de negligencia. Esto le va bien a la figura.»
Así se propone una valiente defensa de la risa como un camino hacia el talante más anhelado y preciado, invitando a la reflexión sobre su valor intrínseco en nuestras vidas.
