El Castillo de Pedraza, situado en una pintoresca localidad segoviana que cuenta con aproximadamente 350 habitantes, ha sido testigo de una rica historia desde su construcción en el siglo XIII. A lo largo de los siglos, esta imponente fortificación ha cambiado de manos, habiendo pertenecido a influyentes familias como los Herrera y los Fernández de Velasco, duques de Frías y condestables de Castilla. En el año 1926, el célebre pintor Ignacio Zuloaga adquirió la propiedad por la suma de 13.000 pesetas. Recientemente, en los últimos años, Santiago Segura, José Mota y Luis Álvarez han tomado las riendas del castillo, comprándolo a los herederos de Zuloaga.
Con el objetivo de revitalizar este emblemático lugar, sus nuevos propietarios han decidido transformarlo en un espacio donde se celebren eventos artísticos de alto nivel. A partir de la próxima semana, el ciclo ‘Caprichos musicales’ dará inicio en este histórico escenario, presentando a artistas reconocidos como Javier Ruibal, Ángeles Toledano, Zenet y Las Migas, entre otros. Además, durante el verano se llevará a cabo la segunda edición de ‘Noches Clásicas’, bajo la coordinación de Eva Marco, lo que promete enriquecer aún más la oferta cultural de Pedraza.
En un giro sorprendente, los propietarios emprendieron la misión de traer un espectáculo de magia al recinto y decidieron invitar al ilusionista Jorge Blass a idear un evento único. Blass visitó el castillo y quedó impresionado por su historia y las numerosas leyendas que lo envuelven. Comprendió que un espectáculo convencional no haría justicia al lugar y que debía idear algo que hiciera que la fortaleza misma se convirtiera en un protagonista central, llevando al público a descubrir aspectos de su historia que normalmente no se revelan en una visita guiada.
El resultado de esta visión es ‘Los secretos del castillo’, un espectáculo interactivo que se presentará entre el 17 de julio y el 15 de agosto, con solo ocho funciones programadas. Blass no estará solo en esta aventura, ya que contará con la compañía de cuatro magos que interpretarán diversos personajes relacionados con la historia de la fortaleza: Alma, una cronista del siglo X; Varo, un allegado de Zuloaga; Navares, un carcelero del siglo XVI; y Raymon, un buscador de tesoros del siglo XIX. La intención es que cada uno de estos artistas no solo exhiba habilidades mágicas, sino que también conecte con su personaje para ofrecer al público una experiencia auténtica y memorable.
El formato del espectáculo involucra una dinámica en la que los asistentes se dividirán en grupos y recorrerán diferentes estancias del castillo bajo la guía de estos personajes, culminando en el patio central donde Blass, como el ‘brujo del siglo XXI’, realizará una actuación más visual y de gran formato. La narración buscará explorar la rica historia del castillo, incluyendo eventos significativos como la detención de los hijos del rey Francisco I de Francia en su interior y las historias de nobles caídos en desgracia, así como del propio Zuloaga, cuya obra ha cobrado un nuevo valor con el paso del tiempo.
‘Los secretos del castillo’ promete ser una experiencia cautivadora que incluirá escapismo, adivinaciones y otros trucos de ilusionismo, todo ambientado en el inigualable marco de la fortaleza. Blass destaca que esta escenografía viva proporcionará una atmósfera única, adecuada para que el público sienta que está inmerso en un acontecimiento extraordinario.
Sin embargo, el desafío logístico es considerable, dado que Pedraza es una localidad pequeña y el castillo no es de fácil acceso. A pesar de esto, muchos visitantes se acercan a la región durante el verano, atraídos por eventos culturales y turísticos, como el conocido Concierto de las Velas, que atrae a miles de personas cada año. La proyección del espectáculo es que atraiga no solo a los residentes, sino también a los turistas que buscan experiencias ricas en historia y cultura.
Jorge Blass, consciente de que este formato es más arriesgado que una actuación en un teatro convencional, admite que el entorno al aire libre puede presentar complicaciones —como el viento o las inclemencias del tiempo—, lo que añade un elemento de incertidumbre al evento. No obstante, su entusiasmo por llevar a cabo algo innovador en un escenario tan excepcional es palpable. Su deseo es que esta experiencia no solo entretenga, sino que también ofrezca una conexión profunda con la historia que el castillo tiene para ofrecer.
