Javier Sierra presenta el 23 de junio, “El mensaje de pandora”, Entrevista en exclusiva.

JAVIER SIERRA ANUNCIA LA PUBLICACIÓN EL 23 DE JUNIO  “EL MENSAJE DE PANDORA” EN PLANETA

Madrid,  mayo 2020, entrevista realizada por Ricardo Martín

  1. La pandemia se ceba en Madrid, París, Londres, Milán, Nueva York o Barcelona. La redescubierta “España rural” parece resistir… ¿qué está pasando en esas macrourbes, tiene algún diagnóstico sobre el ataque del coronavirus a esas grandes capitales?

En el fondo es una cuestión de lógica, y es una lógica dictada desde los albores de la historia. Las grandes pandemias, las grandes epidemias surgen hace aproximadamente unos diez mil años cuando el ser humano empieza a reunirse en grupos, en tribus mucho más grandes que sus entornos habituales previos y es a partir de la construcción de los primeros asentamientos, de los primeros poblados, de las primeras ciudades que surgen las pandemias. Históricamente éstas siempre se han centrado sobre grandes núcleos de población, así que es perfectamente lógico que el coronavirus haya encontrado su mejor caldo de cultivo, su mejor marco para su supervivencia como virus en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona.

2 ¿Qué libros está leyendo aprovechando el confinamiento que quiera aconsejar a los lectores de ElInvencible.com?

Hay dos libros sobre todo que yo recomendaría en estas circunstancias. Uno que viene muy al caso para comprender la función de las pandemias y de las epidemias en la forja de las civilizaciones y lo que han tenido no solo de negativo y de devastador sino también de positivo y de obligación a nuestra especie a reinventarse. Ese libro desde luego es “Armas, gérmenes y  acero” de Jared Diamond, es una de las obras maestras de este tema que merece la pena ser reabierta en las circunstancias actuales.

Y el otro quizá un poco para serenarnos, para encontrar cierto equilibrio lector es aproximarnos a la historia del libro. Ningún invento a lo largo de la historia de la humanidad ha sido tan influyente, tan necesario para preservar la memoria y la cultura que el libro. Y ninguno se ha quedado tan poco desfasado, ninguno es tan actual y sigue funcionando de la misma manera casi desde su invención. Eso es lo cuenta Irene Vallejo en esta obra deliciosa, “El infinito en un junco”, que repasa casi desde el principio hasta nuestros días, hasta la era digital, la peripecia de los libros.

*   “Mis lecturas del confinamiento han sido:  “Armas, gérmenes y  acero”, de Jared Diamond,   y “El infinito en un junco”, de Irene Vallejo”

3 ¿Sigue adelante en sus proyectos audiovisuales? ¿Cuál es su próximo reto?

La declaración del estado de alarma en España el pasado 14 marzo coincidió justo con el momento en el que estábamos bajando la claqueta de las últimas escenas cinematográficas de la serie que Alfonso Cortés Cabanillas y yo hemos dirigido para Canal 0 de Movistar Plus.

Esa serie, “Otros Mundos”, marcaba el final de la segunda temporada y lo previsible es que de cara al año que viene, cuando se abran las fronteras internacionales cuando podamos volver a llevar nuestros equipos a distintos lugares del globo para investigar los grandes misterios que nos rodean, volvamos a plantearnos el reabrir el equipo y volver a filmar.

No es fácil, “Otros Mundos” es una serie que requiere  de muchos trabajadores, de muchos estadios de elaboración, hay una parte de no ficción en la que pretendemos ir a los lugares donde han ocurrido los grandes enigmas o los grandes acontecimientos de la historia que llevan años fascinándome.

Pero hay también otra parte que es más artística, más cinematográfica, que requiere localizaciones, que requiere equipos de rodaje de cine y que por lo tanto nos exige un nivel de preparación muy grande que no se puede improvisar. “Otros mundos” es un proyecto de alta calidad dentro de lo que se está haciendo en el panorama de la televisión en estos momentos a nivel mundial y por lo tanto yo creo que cuando estén todos los mimbres bien enlazados para poder acometer esa tercera fase del proyecto nos lanzaremos a ello. ¿Cuándo? Quizá el año que viene.

*   “Una de las vías de desarrollo tecnológico más importantes de cara a los próximos años va a ser toda aquella aplicación o mecanismo que permita un intercambio más fluido de información y de imagen”

4  En Literatura, ¿qué libro está preparando en estos momentos? ¿Cree que la temática va a sorprender a sus seguidores en todo el mundo?

Para un escritor una situación de confinamiento no es nada nuevo. De hecho muchos de nosotros tenemos que aislarnos del mundo exterior cada vez que nos embarcamos en un proyecto literario. Quizá por eso ingenuamente pensé en los primeros compases de esta clausura planetaria que estamos viviendo que podría dedicar mi tiempo a rematar alguno de los dos proyectos literarios que tengo abiertos sobre la mesa desde hace mucho tiempo, pero no pudo ser así, porque las noticias, la gravedad de la información y de lo que estaba sucediendo estaban influyéndome tanto que necesitaba encontrar, aferrarme a algún texto que me interpretara la realidad de alguna forma, y no lo encontré.

Tuve que de alguna manera improvisar una especie de texto para auto explicarme la realidad, ese texto terminó convirtiéndose en una pequeña fábula, en una novela corta, en una historia en la que, en formato de epístola, de correspondencia, una tía responde a su sobrina que está a punto de cumplir la mayoría de edad qué es lo que está sucediendo con el mundo, cual ha sido la exacta influencia de las enfermedades y de  las pandemias en la construcción de lo que hoy somos como civilización y cómo en épocas pasadas, en siglos anteriores, en milenios anteriores, con muchos menos medios de los que hoy están a nuestro alcance, vencimos la agresión de esas invasiones víricas.

Y el fruto ha sido una historia que va a publicar el próximo 23 de julio Editorial Planeta, y de la que al menos os puedo adelantar título portada, que no es poco, la tengo aquí: “El mensaje de Pandora”.

5  Una persona viajera como usted estará preocupada por las restricciones que ya se anuncian en todo el mundo: ¿cree que el Turismo de negocio o incluso el de ocio va a sufrir un cambio que prime la proximidad o lo local durante unos años? ¿Teletrabajo, videoconferencias y viajes virtuales…?

Es obvio que lo que está sucediendo está ya imprimiendo fuertes cambios en nuestra manera de relacionarnos y en nuestra manera de trabajar. De repente hemos descubierto que teníamos a nuestro alcance muchos mecanismos para desarrollar el teletrabajo, para concertar conferencias con personas que no estaban en nuestro entorno más inmediato, y hemos sido capaces de amoldarnos con una rapidez pasmosa, incluso dentro del sector educativo, a esta nueva realidad que nos ha impuesto el confinamiento.

Muchos de estos cambios desde luego han llegado para quedarse, el descubrir estas herramientas nos va a obligar a utilizarlas y a perfeccionarlas, y probablemente una de las vías de desarrollo tecnológico más importantes de cara a los próximos años va a ser toda aquella aplicación o mecanismo que permita un intercambio más fluido de información y de imagen que lo que tenemos hasta ahora.

Eso por el lado positivo, el que no es tan positivo probablemente  es el lado por ejemplo de los viajes presenciales, que se va a ver resentido probablemente en los próximos dos años. La gente tiene recelo, miedo de viajar, de instalarse en lugares que no conoce, de someterse a influencias que hasta ahora le eran ajenas, y esto va a relentizar un motor tan extraordinario de progreso y de intercambio y de abolición de fronteras como es el propio turismo. Pero es una corriente que es incontenible, el deseo del ser humano de moverse, de explicar, de pisar nuevos territorios y de conocer nuevas personas, es incontenible, no se puede detener.

Así que yo intuyo que una vez que hayamos conseguido dominar la amenaza del coronavirus encontraremos vías para recuperar ese nivel; eso sí, espero que se haga con conciencia. Lo que hemos descubierto por ejemplo es que al bajar el nivel de desplazamientos en las grandes ciudades por culpa del trabajo presencial por ejemplo, han bajado los índices de contaminación, las grandes urbes se han vuelto más habitables de repente, y todo eso nos tiene que hacer reflexionar también en lo pequeño que sería lo urbano, lo doméstico, lo laboral, pero también en lo macro, en lo planetario, en nuestra concepción del turismo y de los viajes. Confío en que de ésta también aprendamos unas cuantas lecciones.

6  ¿Cuál es el “mensaje” de esta pandemia (si es que lo tiene), que está llevando a la ruina a seres humanos de medio mundo, particularmente en Europa? ¿Qué deberíamos aprender?

Sí, yo creo que esta pandemia nos ha entregado una lección social importante, una de la que deberían tomar nota los poderes públicos, en primer lugar, y también el sector generador de riqueza y empleo, que es el sector empresarial de todo el planeta. Y es que, a la vista está, estamos generando un nivel de compensación por el trabajo que está muy por debajo de lo necesario para enfrentarse a situaciones como estas. Los sueldos son bajos, apenas llegan para fin de mes, y cuando se produce una situación de excepcionalidad que nos ha obligado como en este caso a llevar semanas confinados y en muchos casos sin ningún tipo de ingreso para millones de familias, esas familias no tenían una mochila, una bolsa, de la que poder echar mano para enfrentarse a esta situación.

Y digo que la lección es importante porque lo que ha ocurrido con el coronavirus es, desde mi punto de vista, solo un aviso, vendrán otros coronavirus, llamémosle como queramos, otras invasiones víricas, otras pandemias, otras situaciones de crisis como la que estamos todavía superando y para que nuestra sociedad esté preparada hay que dotarles de suficientes recursos para ello.

*  “Por supuesto que vienen muchísimos cambios y yo creo que todos esos cambios van a ser a la postre para mejor”

Por lo tanto yo creo que nos tenemos que replantear muchas de las cuestiones del modelo económico, el valor de los salarios; también la presión fiscal que hace que el trabajador reciba menos, que el empresario tenga que pagar mucho por cada trabajador y que, de alguna manera, se ve obligado a contratar menos de lo que debiera para prestar un buen servicio. Todo eso son males que hemos ido arrastrando desde hace muchísimo tiempo y que creo que a partir de una situación como esta tan cruda deberíamos revisar desde todo punto de vista y con todos los actores sociales implicados y debatiendo sobre esta cuestión.

7  ¿Puede afectar esta tragedia al materialismo y el consumismo como valores principales de buena parte de la Humanidad? ¿Pueden emerger valores como el ambientalismo o la espiritualidad?

Naturalmente que esa situación va a traer el despertar de nuevos valores o el reverdecer de ciertos valores que hemos ido perdiendo con el tiempo. Uno de ellos por ejemplo es el de la vida interior, el de la espiritualidad. Nos hemos dado cuenta muchos que estando encerrados en las cuatro paredes de nuestra casa, limitados simplemente a la evasión del entretenimiento en lecturas o en televisión, se nos han generado un hueco dentro que es mucho más grande de lo que pensábamos.

Ese hueco se llena con el pensamiento, con la filosofía, con la trascendencia, con las buenas conversaciones con la gente que está dentro de nuestro núcleo social y que probablemente por culpa del trabajo, de las presiones a las que nos vemos sometidos cotidianamente, hemos olvidado.

Medio en broma medio en serio yo he dicho a muchos de mis compañeros y amigos que quizá hemos descubierto que teníamos familias que atender, hijos con los que conversar, padres a los que dedicar una atención. Eso, que teníamos en sociedades menos tecnificadas que la nuestra, ahora es un buen momento para recuperarlo.

También es un buen momento para recuperar o darle valor a esas cosas que quizás despreciábamos.  Cuántas familias no han echado de menos en estas semanas esa casa de campo que heredaron de sus padres en el pueblo y que llevaban muchísimo tiempo sin visitar y probablemente sin retocar, sin reformar, dejando que se cayera y que, en fin, colapsara. Cuántas de esas familias no se han arrepentido de no tener ese lugar para confinarse, para pasar una cuarentena como esta en un ambiente más natural y más abierto.

Cuántas personas a raíz de la irrupción del teletrabajo no estarán planteándose a partir de ahora mover su localización e irse a vivir a ciudades más pequeñas, o a pueblos más pequeños que la ciudad, que la gran urbe en la que están ahora malviviendo, ya que podrán hacer su trabajo a distancia y no necesitarán tanto de lo presencial como hasta ahora.

Por supuesto que vienen muchísimos cambios y yo creo que todos esos cambios van a ser a la postre para mejor. Todas las crisis víricas anteriores, la última fue la gripe española del 18, pero hay muchas otras detrás, como la peste negra en el siglo XIV, trajeron al cabo de un tiempo grandes transformaciones sociales a mejor. Tras la peste negra llego el Renacimiento, tras los años 20 llego el florecimiento del que hemos gozado durante casi un siglo y que ahora ha llegado el momento de corregir en beneficio del planeta y en beneficio de nuestro bienestar.

8  ¿Cómo puede entenderse que en medio de una tragedia con más de 27.000 muertos salgamos todos a la calle felices y sonrientes haciendo planes para irnos de vacaciones en agosto?

Presumimos de estar en una sociedad que ha sabido romper poco a poco muchos de los grandes tabúes del pasado. Sin embargo hay uno que está profundamente protegido, que nadie se atreve a abordar de cara, y mucho menos los medios de comunicación, que es el tabú de la muerte.

La muerte la hemos relegado a la ficción, a las películas, a las escenas de catástrofes, pero cuando nos toca de verdad, cuando nos toca en una situación como la actual, donde tenemos miles de muertos en España, decenas de miles en todo el mundo, ahí nos retrepamos y no mostramos esas imágenes, no reflexionamos sobre las tragedias, no le ponemos el micrófono a  las personas que están sufriendo porque entendemos que eso solamente va a generar más sufrimiento, y nos olvidamos que ver ese sufrimiento, ser conscientes de ese sufrimiento, nos hace también desarrollar nuevos valores.

Claro que a lo mejor son valores que no interesa promover, interesa promover más el consumismo,  lo inmediato, el aquí y el ahora y no que reflexionemos sobre la muerte, sobre que todos estamos abocados a ella, sobre que todos pereceremos y que este tiempo corto que tenemos sobre el planeta debemos aprovecharlo para generar el bien a los nuestros y a lo nuestro. A lo mejor eso no conviene. Quizá esa es la explicación, que todavía sufrimos del tabú de la muerte.

9 ¿También tocará este cambio a la política? ¿Declinarán los populismos, o –por el contrario- se consolidarán? ¿Pueden aparecer nuevas ideologías?

La política es el instrumento que construyó nuestra civilización para encontrar soluciones a los problemas, y la verdad es que en estos momentos, lo que de alguna manera estamos viendo es que la política se ha convertido ella misma en un problema.

Ante una amenaza colectiva, global, como la del coronavirus, uno lo que esperaba de los políticos de todo signo, de todo el planeta, es una respuesta conjunta, global y solidaria, una coordinación necesaria para enfrentarse a un enemigo poderoso e invisible. Y nos hemos encontrado todo lo contrario, que la clase política busca su supervivencia por encima incluso de los ciudadanos a los que representa.

Y ese es un problema que tenemos que hacernos mirar. Quizá debemos revisar el concepto de política, el concepto de gestión, el concepto de poder, y tenemos que replantearnos una nueva manera de enfrentarnos a este tipo de situaciones, que se van a seguir repitiendo. Vivimos en una sociedad global, de mercado global, que tiene problemas globales y que requiere soluciones globales.

Ya no vale que cada uno mire para un lado, es más, yo empiezo a dudar que incluso los signos políticos en esta situación histórica en la que nos encontramos tengan de verdad algún valor. Lo que importan son gestores correctos, sabios, recurrir de nuevo a la geniocracia, a gente que tenga criterio, que sepa verdaderamente de lo que está hablando y que pueda tomar decisiones responsables. ¿Seremos capaces de gestionar esta nueva política que a mí me gustaría ver? Pues ojalá, pero de momento tenemos lo que tenemos y hay que combatir con esas armas.

10 Por último, ¿cómo está explicando a sus hijos lo que está ocurriendo?

No es solo como le estoy explicando a mis hijos lo que está ocurriendo, sino sobre todo que he podido o estoy pudiendo explicarles a mis hijos lo que está ocurriendo. Una de las cosas que peor funcionan en esta sociedad que estamos ahora mismo reconsiderando es este modelo en el que enviamos a nuestros hijos tantas horas a estudiar a un colegio y les privamos del intercambio, del aprendizaje que podrían desarrollar con sus propios padres.

Lo tenemos que hacer porque dedicamos muchísimo tiempo a trabajar fuera de casa y por lo tanto pasamos poco tiempo con ellos. Esta circunstancia nueva a la que nos hemos enfrentado ha hecho que padres e hijos se reencuentren y que nosotros, los padres, podamos contribuir de manera efectiva a su educación y a ser críticos con lo que está sucediendo en estos momentos.

*  “Lo que de alguna manera estamos viendo es que la política se ha convertido ella misma en un problema”

Mis hijos son hijos que no han llegado todavía a la adolescencia, pero que sin embargo acceden a la información que dan los medios todos los días sobre lo que está sucediendo, se hacen sus preguntas, nos hacen a su madre y a mí sus preguntas, debatimos sobre esta cuestión, sacamos nuestras conclusiones, las corregimos cuando llegan nuevas informaciones, y todo eso forma parte de un proceso de aprendizaje, un meta aprendizaje sobre lo curricular que creo que les va a acompañar el resto de su vida.

Así que, desde ese punto de vista, naturalmente que hablo con ellos de esta cuestión y naturalmente que nos explicamos, porque yo de ellos también aprendo mucho, lo que está sucediendo.

Entrevista realizada por Ricardo Martín para ELINVENCIBLE.COM