Un Viaje a Través de la Zarzuela

La comprensión de trayectorias profesionales a menudo exige un recorrido por el pasado, una mirada introspectiva que revela el significado y el peso de las vivencias; aquello que se comparte en este viaje de existencia. Este compromiso de vivir plenamente implícitamente demanda valentía y el deseo de explorar hasta los misterios que habitan en el arte.

Isamay Benavente: Pionera en el Teatro de la Zarzuela

Isamay Benavente ostenta el título de ser la primera mujer en dirigir el venerable Teatro de la Zarzuela, una carrera que la llevó desde Jerez tras haber liderado el Teatro Villamarta, donde se centró en la programación de lírica y, en particular, del flamenco. Su visión amplia ha sido crucial para muchos artistas que, hoy en día, brillan en el escenario internacional, comenzando su andanza en el Festival de Flamenco de Jerez.

Con una trayectoria sólida, la andaluza asume las riendas de una de las instituciones culturales más emblemáticas del país con un objetivo claro: convertir la zarzuela en un legado común de la sociedad española, un género que no solo está intrínsecamente conectado con nuestra identidad, sino que también es fundamental en la memoria colectiva de la nación.

Definiendo su Experiencia

Benavente (La Línea, 1965), licenciada en Derecho por la Universidad de Sevilla, ha dedicado su vida a la gestión cultural. En sus comienzos, trabajó en la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, contribuyendo al proyecto Andalucía 92, junto a la inauguración del Ballet Flamenco de Andalucía. Desde 2008, se ha desempeñado como directora artística del Teatro Villamarta en Jerez y ha llevado la batuta del Festival de Jerez, un hito cultural de renombre tanto en el país como en el extranjero. Desde septiembre de 2022, es presidenta de Ópera XXI, la Asociación de Teatros y Temporadas Líricas de España.

Reflexiones en el Mañana

Eres la primera mujer al frente del Teatro de la Zarzuela en sus 170 años de historia. Ahora que han transcurrido casi dos años y medio desde tu llegada, ¿cómo evalúas el trabajo realizado y qué ha sido de tus expectativas?

Antes de responder, me gustaría hacer una precisión: soy la primera mujer en dirigir, oficialmente, esta institución, aunque hay que recordar que Teresa León y Lola Rodríguez Aragón fueron parte de su historia, aunque no ostentaron correctamente el título.

Presenté mi candidatura con una propuesta concreta, respaldada por una larga experiencia en lírica y la dirección de teatros, que ayudó a enfrentar los desafíos y a adaptar una mirada fresca. La madurez personal que tengo ahora me permite comprender que no siempre se recibirán aplausos ni aceptación inmediata. Esta realidad brinda una calma peculiar, ya que la juventud a menudo busca la validación constante.

El Arte de Delegar

La naturaleza del Teatro de la Zarzuela, completamente público, condiciona su funcionamiento; desde el personal hasta los sindicatos, todo juega un rol crucial. La magnitud de lo público aquí es un aspecto que he aprendido a manejar, lo cual es, en sí mismo, una fortuna luego de tantos años en el ámbito cultural.

Además, contar con un equipo talentoso ha sido un pilar en este viaje. Muchas veces olvidamos reconocer la dedicación de quienes trabajan en el ámbito público; aquí he encontrado a personas que entregan su tiempo y experiencia para asegurar que todo funcione de la mejor manera.

La Dynamic de Trabajo en Equipo

En cuanto a tu aprendizaje, ¿qué exigencias encontraste en tu papel como directora del Teatro de la Zarzuela?

Destacaría el reto de coordinar un equipo diverso. Soy una firme creyente en el trabajo colaborativo, pero nunca había estado al frente de un colectivo tan amplio. Comprender la magnitud del coro y el personal técnico fue un punto de inflexión.

He aprendido la importancia de delegar. Al entrar, entendí rápidamente que el control absoluto es imposible. La confianza en quienes me rodean es vital, y aceptar que a veces las cosas no saldrán según lo planeado puede ser liberador.

La Cultura como Reflejo de Nuestra Identidad

La zarzuela, a menudo relegada, ¿qué mensaje nos brinda en la actualidad?

La zarzuela es un espejo crítico que refleja nuestra sociedad. Títulos de hace un siglo abordan problemas contemporáneos como la corrupción o el machismo. Este género popular, cargado de crítica social, sigue siendo reluciente en nuestra realidad.

A través de sus historias, la zarzuela nos presenta nuestras virtudes y defectos, ofreciendo una introspección sobre la humanidad: somos generosos y dotados de un humor peculiar. En contraste a la ópera, que a menudo se centra en tragedias, la zarzuela utiliza la risa y la ironía como herramientas narrativas.

Virando hacia el Futuro: Feminismo y Cultura Pública

En términos de feminismo, ¿cuál es tu percepción del momento actual del movimiento?

Estamos en una época compleja; cuestionamientos que parecían superados resurgen. Sin embargo, siento que hay un avance en la incorporación de mujeres en espacios de responsabilidad, principalmente en la cultura pública, que ha tomado el compromiso de asegurar la igualdad entre géneros.

No obstante, me inquieta ver renacidos discursos hostiles hacia los derechos adquiridos. Negar la violencia de género va en contra de los cimientos de nuestra sociedad. Debemos seguir luchando por nuestros derechos, recordando que nada se debe dar por sentado.

Un Legado Familiar de Libertad y Curiosidad

Tu biografía personal ha moldeado tu perspectiva. ¿Cómo influyeron tus padres en tu forma de ver el mundo?

Mis padres, aunque no pudieron estudiar, siempre alentaron nuestra educación. Mi madre, ejemplar en su lucha por nuestro futuro, nos inculcó la importancia del conocimiento. “Aun si tengo que limpiar escaleras, las niñas estudian”. Esa frase la define.

El acceso a la literatura y el flamenco, que llenaban nuestro hogar, fueron ventanas hacia mundos diversos. Aunque crecí sin un acceso pleno a las artes escénicas, encontré en los libros un universo que expandió mis perspectivas.

En el Corazón del Flamenco

Antes de llegar al Teatro de la Zarzuela, tu gestión en el Teatro Villamarta y el Festival de Flamenco de Jerez fue significativa. ¿Cómo te impactó esta experiencia?

Jerez, donde el flamenco es una forma de vida, fue mi retorno a las raíces. La vitalidad del flamenco en la ciudad es inigualable; el ambiente palpita con música y arte. La creación del Festival de Jerez fue un hito para proyectar el patrimonio cultural de la ciudad y brindar oportunidades a los artistas.

Recuerdo momentos inolvidables en el festival, donde la riqueza del flamenco se manifestaba en cada rincón. Estas experiencias enfrentaron desafíos, pero también dieron paso a una auténtica celebración de la cultura.

Una Mirada Crítica hacia el Futuro

Como gestora cultural, ¿qué cambios consideras necesarios para asegurar el futuro de la cultura pública?

La falta de una estrategia clara en la cultura pública lleva a la homogenización, y se corre el riesgo de convertir cada evento cultural en un mero espectáculo sin un verdadero sentido. Necesitamos un enfoque más sólido que valore la diversidad cultural en todas sus formas.

Abogo por políticas más equilibradas que tomen en cuenta la riqueza cultural de todas las regiones. La diversidad es nuestro mayor activo, y hay que luchar por una cultura que represente a todos, desde los grandes centros a los rincones menos visibles.

Invitación al Teatro de la Zarzuela

Para finalizar, ¿qué dirías a quienes aún no han tenido el privilegio de asistir al Teatro de la Zarzuela?

Les diría que están perdiendo una oportunidad de conectar con la esencia de nuestra cultura. La zarzuela es el lugar donde se encuentran la crítica social, el humor y las emociones humanas. Invitaría a todos a descubrir lo que estas partituras tienen para ofrecer, a sumergirse en el patrimonio que conforma nuestra identidad colectiva.

Isamay Benavente para Jot Down

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