Generalmente, al graduarse, un médico ya sabe que en pocas semanas tendrá que retomar los estudios para preparar el MIR. A partir de septiembre, con la proximidad del examen, los nervios comienzan a aflorar y el estudio se intensifica. Sin embargo, es importante empezar a mentalizarse y establecer una rutina durante el verano, para que su llegada no tome por sorpresa. En este proceso, como menciona en un vídeo de X (anteriormente Twitter) José Curbelo, experto en la preparación del examen, hay un factor esencial que “vale su peso en oro”: la disciplina.
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