El encargado de negocios de EE.UU, John Barrett, junto al jefe del Comando Sur, Francis Donovan, en Venezuela.

Fuente de la imagen, Cuenta en X del Comando Sur de EE.UU.

Pie de foto, El encargado de negocios de EE.UU. en Caracas, John Barrett, y el jefe del Comando Sur, Francis Donovan, se encontraron en Venezuela para coordinar la respuesta al doble terremoto.

Pocas horas después de la sorprendente operación militar que culminó con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, el presidente Donald Trump hizo una declaración que causó agitación internacional: «Vamos a dirigir el país [Venezuela] hasta que podamos llevar a cabo una transición segura y adecuada».

Siete meses después, Estados Unidos se posiciona a la cabeza de los esfuerzos globales para asistir a Venezuela tras el devastador doble terremoto del 24 de junio, que dejó más de 3.500 fallecidos y a decenas de miles de ciudadanos sin hogar.

Menos de veinticuatro horas después de la tragedia, Washington anunció una asistencia inmediata de 150 millones de dólares para hacer frente a la crisis en el país sudamericano. Además, envió un contingente de más de 250 especialistas, incluidos bomberos capacitados para realizar rescates bajo estructuras colapsadas, médicos, paramédicos y expertos en infraestructura.

Sumando a esto, a través del Comando Sur, EE.UU. dispuso aviones de carga, helicópteros, buques de la Armada y maquinaria pesada para abordar la crisis venezolana.

El general Francis Donovan, líder del Comando Sur, junto a John Barrett, encargado de negocios en Caracas, también han mantenido reuniones con las autoridades venezolanas, incluyendo a Diosdado Cabello, un miembro del gabinete interino de la presidenta Delcy Rodríguez, a quien Washington señala como narcoterrorista y por el que ofrece una recompensa de 25 millones de dólares, lo que ha suscitado controversia.

«Llegaron los gringos, papá»

Soldados estadounidenses descargan ayuda de un barco anfibio en La Guaira.

Fuente de la imagen, Cuenta en X de la Embajada de EE.UU. en Caracas

Pie de foto, Soldados estadounidenses descargan ayuda de un vehículo anfibio en La Guaira.

En un video virales tras el devastador terremoto, un hombre con casco amarillo celebra la llegada de las fuerzas estadounidenses mientras se aprecia el sobrevuelo de un helicóptero MV-22B Osprey.

«¡Bravo! Vamos. Llegaron los gringos, papá, la ayuda humanitaria», exclamó emocionado mientras tras él, una camioneta militar venezolana se equipaba con uniformados.

Un militar, vestido con el emblemático uniforme de la Fuerza Delta, se acercó para saludarlo.

Tras el siniestro, EE.UU. se ha consolidado como el país que más ayuda ha enviado a Venezuela, habiendo destinado más de 386 millones de dólares hasta el 8 de julio.

Esta asistencia ha sido canalizada a través de varias organizaciones no gubernamentales, como la Federación Internacional de la Cruz Roja y agencias de la ONU como Unicef o el Programa Mundial de Alimentos, proporcionando atención médica de emergencia, asistencia alimentaria, agua potable, refugios, así como logística de apoyo, según comunicó el Departamento de Estado.

El comunicado afirmó que EE.UU. ha entregado más de 400 toneladas métricas de suministros esenciales —kits de refugio, higiene, cubetas, lonas y utensilios de cocina— beneficiando a unas 70.000 personas de todas las comunidades de Venezuela.

Además, se está estableciendo un «puente humanitario aéreo» que involucra al Departamento de Estado, Amazon y Airlink, una ONG que conecta el sector aeronáutico con el humanitario para responder a desastres.

Se planifican vuelos semanales para enviar ayuda humanitaria desde Miami directamente al aeropuerto de Maiquetía, donde un centro logístico del Programa Mundial de Alimentos se encargará de la distribución.

En esta operativa, el Departamento de Estado coordinará con Venezuela; Airlink organizará los envíos conforme a urgencias; y Amazon llevará la carga sin coste alguno.

Rescatistas de EE.UU. montados en un autobús antes de viajar a Venezuela.

Fuente de la imagen, Getty Images

Pie de foto, EE.UU. envió a Venezuela a más de 200 personas para participar en las labores de rescate.

Sin embargo, la contribución de EE.UU. ha trascendido las labores de rescate y la asistencia humanitaria.

Desde el primer instante, Washington se ha involucrado activamente en la gestión de la crisis. Al día siguiente del doble sismo, las fuerzas del Comando Sur estaban presentes en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía —el más importante de Venezuela— para evaluar los daños y reactivar su funcionamiento con prontitud.

Desde ese momento, las tropas estadounidenses gestionan el tráfico aéreo y la logística de la ayuda humanitaria que ingresa al país, tal como explicó el general Donovan en una reciente rueda de prensa virtual.

Washington ha movilizado recursos masivos, incluyendo aviones C-17 para transporte de equipos de rescate y carga, helicópteros CH-47 Chinook para el transporte de personal y suministros, así como buques de la Armada para llevar asistencia a tierra.

Uno de esos barcos, el USS Fort Lauderdale, que había estado involucrado en el bloqueo marítimo durante la captura de Maduro, se convirtió en el primer buque estadounidense en desembarcar en un puerto venezolano en varias décadas.

A inicios de julio, el Comando Sur reportaba la participación de casi 2.000 tropas estadounidenses en las operaciones de ayuda.

La logística, una de las fortalezas de EE.UU.

Aunque el equipo de rescate estadounidense ya ha abandonado Venezuela, el general Donovan afirmó que las fuerzas continuarán allí mientras sean necesarias. Se están enfocando en la gestión del aeropuerto y el puerto, así como en ofrecer transporte aéreo, terrestre, maquinaria pesada y logística.

La logística es, sin duda, una de las mayores fortalezas estadounidenses.

«La capacidad logística de EE. UU. es incomparable, incluso con países como China», señala Charles Scawthorn, ingeniero estructural con vasta experiencia internacional en la gestión de desastres.

Scawthon también subraya que, dada la proximidad geográfica, «el mayor aporte de EE.UU. será la logística: el transporte de alimentos, materiales de construcción y maquinaria pesada».

Soldados abordan un MV-22 Osprey.

Fuente de la imagen, Cuenta de X del Comando Sur de EE.UU.

Pie de foto, Las fuerzas estadounidenses movilizaron a Venezuela aviones de carga C-17, helicópteros CH-47 Chinook, buques de guerra y aeronaves MV-22 Osprey como la que aparece en la imagen.

Dinero y política

Francis Donovan y Diosdado Cabello.

Fuente de la imagen, X

Pie de foto, La imagen de Cabello sonriente junto al jefe del Comando Sur generó polémica entre los venezolanos.

La aportación de 380 millones de dólares de EE.UU. para la emergencia en Venezuela la sitúa claramente a la vanguardia de los esfuerzos internacionales para asistir al país.

Hasta la fecha, la plataforma Ruta de Ayuda, desarrollada por la ONG Transparencia Venezuela, ubica a Washington como el principal donante, con 300 millones de dólares, seguido de China con 14.7 millones y Italia con 10.8 millones en aportaciones.

Sin embargo, esta notable contribución no ha exento a EE.UU. de críticas.

Javier Corrales, profesor de ciencias políticas en Amherst College, comentó al The New York Times que la ayuda estadounidense puede no ser considerada generosa si se tiene en cuenta que, desde la captura de Maduro, el gobierno de Trump ha tomado control de los ingresos petroleros de Venezuela, que superan con creces dicho monto.

Según estimaciones del Council on Foreign Relations, durante los cuatro primeros meses de 2026, Venezuela vendió casi 100 millones de barriles de petróleo, generando aproximadamente 8.000 millones de dólares.

Sin embargo, hasta ahora, el gobierno estadounidense no ha proporcionado información precisa sobre cuánto petróleo se ha vendido, los ingresos generados y el uso de esos recursos.

«Al analizar los montos y las proporciones, esta ayuda no resulta exorbitante. Más bien, parece una cifra modesta frente a la magnitud de las necesidades», apuntó Carmen Beatriz Fernández, consultora de Datastrategia, a BBC Mundo.

No obstante, en términos generales, la magnitud de la ayuda estadounidense no ha generado un debate intenso.

De hecho, una encuesta realizada tras el terremoto reveló que EE.UU. es considerado por los venezolanos como el actor internacional más confiable para contribuir en la gestión de la crisis y la reconstrucción.

El 75% de los encuestados expresó confianza en Washington, mientras solo el 11% mostró desconfianza. La percepción de la Unión Europea se sitúa en el 59%, de la ONU en el 48% y de China en el 39% (proporción que coincide con la desconfianza hacia ese país).

Los elementos que más han llamado la atención respecto a la actuación de EE.UU. involucran los encuentros públicos de Donovan y Barrett con Diosdado Cabello.

John Barret junto a Diosdado Cabello.

Fuente de la imagen, X

Pie de foto, La imagen de Barrett con Cabello, por cuya captura EE.UU. ofrece 25 millones de dólares, también despertó suspicacias.

La difusión de fotografías de Cabello interactuando amistosamente con funcionarios estadounidenses ha generado malestar y dudas en el ámbito social.

«Nos vemos en las mesas de votación el 3 de noviembre y verán el abrazo del voto latino en EE.UU.», expresó el analista político Esteban Gerbasi en su mensaje en X. Añadió que esos encuentros podrían perjudicar al gobierno de Trump en las próximas elecciones.

Estas imágenes fueron captadas durante reuniones que los funcionarios estadounidenses sostuvieron con las autoridades de Venezuela para coordinar la asistencia humanitaria tras los sismos.

¿Ayuda humanitaria o acercamiento al chavismo?

Sin embargo, estos encuentros han sido interpretados de diversas maneras: como reflejo de la crisis actual o como un indicio de un acercamiento del gobierno estadounidense hacia el chavismo, sugiriendo que EE.UU. no tiene intenciones reales de facilitar una transición democrática en Venezuela.

«Los sorprendentes momentos de cordialidad en las imágenes generan cuestionamientos, pero claramente EE.UU. adopta una postura pragmática al dialogar con la administración venezolana, incluyendo a Cabello, sin que esto indique necesariamente una postura definitiva», señala Carmen Beatriz Fernández.

«Estas imágenes exacerban la sensibilidad de una población que ya se siente indignada por la inacción gubernamental durante las primeras horas tras los sismos», añade.

El malestar por las fotografías con Cabello se debe en parte a su alto índice de rechazo en la población. Según datos de junio, solo el 9% de los encuestados opinaban favorablemente sobre Cabello, mientras un abrumador 73% mostraba desprecio hacia su figura.

Fernández considera «precipitado» concluir que esas imágenes indican un entendimiento entre el chavismo y el gobierno de Trump que obstaculizaría una transición.

«No pienso de esa manera. EE. UU. está respondiendo con agilidad ante una catástrofe, y eso implica negociar con las autoridades. Esto no significa que sean enemistados», afirma.

El segundo aspecto que ha generado ruido en torno a la actuación de EE.UU. es el descontento entre funcionarios debido a las solicitudes de la líder opositora, María Corina Machado, quien pretende regresar a Venezuela tras recibir el Premio Nobel de la Paz el diciembre pasado.

Un buque de la Armada de los Estados Unidos atraca en el puerto de La Guaira para llevar a cabo una operación logística destinada a prestar asistencia y ayuda humanitaria tras los recientes terremotos ocurridos en Venezuela.

Fuente de la imagen, Jonathan Lanza/NurPhoto via Getty Images

Pie de foto, El USS Fort Lauderdale, que había participado en el bloqueo marítimo que derivó en la operación de captura de Maduro, se convirtió en el primer barco de la Armada de EE.UU. en atracar en un puerto de Venezuela en décadas.

De acuerdo con Axios, funcionarios estadounidenses anónimos consideran «oportunismo político» el retorno de Machado, sugiriendo que «ella busca una foto entregando nuestra ayuda».

Hasta ahora, EE.UU. no ha hecho una declaración clara sobre un posible bloqueo a su regreso.

Donovan y Barrett dejaron entrever en una conferencia que no controlan el aeropuerto de Maiquetía, sino que «ayudan con la gestión del tráfico aéreo».

Tampoco se pronunció sobre si las reuniones con Cabello indican un cambio en la percepción que tiene Estados Unidos sobre él o si han anulado la recompensa por su captura.

Ironías del caso, las fotografías de Cabello y funcionarios estadounidenses también han generado reacciones adversas dentro del chavismo.

«No queremos ver más imágenes de nuestros líderes interactuando amistosamente con quienes nos bombardearon o que representan al gobierno que participó en la captura de Maduro», expresó Mario Silva, un ferviente chavista, conocido por haber conducido el programa «La Hojilla» en la televisión estatal.

«A quien más incomodan estas imágenes es a los aliados de Cabello, que durante años han escuchado su discurso antiimperialista y ahora lo ven cediendo ante los estadounidenses», analizó Fernández.

Más allá de la controversia en torno al papel de EE.UU. en esta crisis, la experta acredita al país la responsabilidad por el importante volumen de ayuda que ha llegado a Venezuela.

«En realidad, está fluyendo mucha ayuda humanitaria porque Estados Unidos lo está facilitando», apuntó.

Esto contrasta notablemente con 2017, cuando Venezuela enfrentó una crisis alimentaria pero la ayuda humanitaria no pudo ingresar debido a que el gobierno la bloqueaba o se la apropiaba.

«Actualmente, la asistencia se entrega directamente a las ONG por parte del Departamento de Estado o de donantes. La situación ha cambiado y EE.UU. está teniendo más influencia en la toma de decisiones», concluyó.

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