Emocionante homenaje y una tarde de toros
La plaza de El Bibio se iluminó con la memoria de la reconocida Pilar Vega de Anzo en una tarde que prometía ser memorable. La alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, ceremoniosamente descubrió una placa en su honor, destacando su legado: “Asturiana de corazón, su alegría y su elegancia iluminaron tantas tardes la feria de Begoña”. Los hijos de Pilar, María y José María, visiblemente emocionados, agradecieron el afecto recibido antes de que se guardara un minuto de silencio en recuerdo de todos los abonados fallecidos.
Una corrida deslumbrante de La Quinta
Un impresionante toro abrió la corrida, destacando la calidad de los ejemplares presentados por La Quinta en un cartel que incluía a Álvaro Lorenzo, Ginés Marín y Clemente. Desde el inicio, Álvaro Lorenzo se mostró como el gran triunfador de la velada, ofreciendo una faena inmaculada, caracterizada por su limpieza y temple. Aunque no era sencilla, Lorenzo logró aprovechar al máximo las características del toro, destacando por su excelente manejo de la mano derecha. La estocada algo pasada le valió una oreja que conmemoraba su brillante actuación.
Ginés Marín y su destreza en el ruedo
El siguiente toro, cárdeno y con un ritmo singular, presentaba un desafío distinto. Ginés Marín exhibió un despliegue de verónicas que dejó al público maravillado, combinando un elegante galleo de frente por detrás con un compás impecable. Aunque el toro carecía de la fuerza esperada, Ginés supo darle un toque de clase a la faena, cerrando con un aire de torería que recibió una ovación tras una media estocada.
Clemente y las dificultades del tercer toro
Clemente se enfrentó a un tercero que prometía, pero que acabó decepcionando. Su faena estuvo marcada por una lucha constante para alcanzar el equilibrio requerido, pero el toro, visiblemente fatigado, se mostró reacio a colaborar. Tras varios intentos fallidos, el torero se vio atrapado por la espada, concluyendo su actuación en silencio.
Álvaro Lorenzo brilla con Numantino
La tarde alcanzó su clímax con la salida de Numantino, un toro cárdeno oscuro de extraordinaria presencia. Álvaro Lorenzo, quien había deslumbrado en su primer turno, ofreció una actuación aún más impresionante, caracterizada por la convicción y el control. Su toreo, fluido y natural, dejó al público boquiabierto, especialmente con un muletazo que muchos consideraron sobrenatural. Aunque una estocada algo tendida hizo que necesitara un descabello, el gran triunfo le otorgó una oreja que significó su paso hacia la puerta grande, mientras Numantino recibió aplausos en su arrastre.
Un giro inesperado en la corrida
Carlos Zúñiga, organizador del evento, parecía haber roto el ‘maleficio’ que había perseguido a La Quinta durante la temporada. Sin embargo, la situación se complicó con el quinto toro, que demostró un comportamiento errático, dejando a Ginés con un lote desventajado que complicó su desempeño.
Un cierre afortunado
El cierre fue prometedor con un sexto toro que presentaba un carácter destacado. Clemente, más seguro y suelto, entendió mejor a su oponente, logrando una faena que contagió su entusiasmo al público. A pesar de una estocada que cayó baja, su esfuerzo fue recompensado con una oreja.
LA QUINTA / Álvaro Lorenzo, Ginés Marín y Clemente
Plaza de El Bibio. Jueves, 13 de agosto de 2026. Primera de feria. Media plaza. Toros de La Quinta, muy parejos y bien presentados; notable el 4º; bueno el 6º; colaborador el 1º con sus matices; sin poder el 3º; desfondado el 5º; sin empleo el gazapón 2º.
Álvaro Lorenzo, de pizarra y oro. Estocada pasada (oreja); estocada tendida y descabello. Aviso (oreja). Salió a hombros por la puerta grande.
Ginés Marín, soraya y oro. Media estocada tendida (saludos); dos pinchazos y media. Aviso (silencio).
Clemente, de malva y oro. Tres pinchazos y descabello (silencio); bajonazo (oreja).
